ALEMANIA: PERDIERON LOS GRANDES
En los últimos años se ve un nuevo fenómeno económico en Perú. Los cambistas ya no sólo compran y venden dólares sino que ahora una de sus mejores transacciones son en euros.
La fortaleza de la moneda europea depende en gran parte de la estabilidad de Alemania (quien cuenta con la principal economía y banco de dicho continente).
Los resultados de las elecciones germanas del domingo 18 produjeron tal incertidumbre que inicialmente afectó a los mercados.
Ninguno de los dos grandes partidos que se han repartido el poder en la República Federal Alemana (el socialdemócrata y el socialcristiano) tuvieron una fuerte votación.
La Unión CDU-CSU ganó con el 35%, un porcentaje menor al que esperaban. Con éste (y con el 10% que le prestarían sus aliados liberales del FDU) no podrían conformar una mayoría parlamentaria con la cual ser electos.
El Partido Socialdemócrata cayó al 34%. Si bien perdieron, el consuelo del canciller Schroeder es que no quedaron tan mal y que, si se toma en cuenta que los socialcristianos son una unión de dos fuerzas, el suyo es el partido más votado.
En el parlamento ningún partido o bloque puede lograr una mayoría dentro de los 613 escaños. Los tres grandes partidos perdieron. A nivel de curules bajaron los socialdemócratas de 251 a 222, los socialcristianos de 248 a 225 escaños y los verdes de 55 a 51. Los eco-pacifistas dejaron de ser el tercer partido convirtiéndose en el quinto y último del congreso.
Los dos grandes ganadores fueron los extremos: los liberales (FDP) subieron de 47 a 61 parlamentarios y el “Partido de Izquierda” creció de 2 a 54 bancas.
Los liberales combinan un programa de reformas pro-privatización radical con un mayor apego a las libertades individuales.
La “Izquierda” es la gran sorpresa. El PDS (Partido Socialista Democrático) surge del antiguo Partido Comunista que monopolizó el poder en Alemania Oriental (1948-89). En los 16 años que lleva la reunificación germana, el PDS se ha mantenido como un partido “paria”, excluido de entrar al gobierno. En las elecciones del 2002 les faltó poco para llegar al 5% de los votos, por lo que su representación parlamentaria fue escasa. Esta vez el PDS se “rebautizó” como “de Izquierda” y se alió con Oscar Lafontaine, ex ministro de economía de Schroeder, y disidentes socialdemócratas que reprochan al gobierno por estar “destruyendo el sistema de beneficios sociales”.
El bloque oficialista roji-verde cayó de 306 a 276 congresistas. Solo podría mantenerse en el poder en base al apoyo “externo” de la “Izquierda” (cuya inclusión en el gobierno es imposible) o haciendo una mega-coalición con los demo-cristianos.
Una alianza socialcristiana-socialdemócrata podría ser la opción. La cuestión está en que Merkel querrá acelerar las reformas pro-mercado mientras que Schroeder se verá presionado por la izquierda para no provocar a los sindicatos.
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